viernes, 22 de octubre de 2010

Alberto Sánchez, el Santaneco que no quiso ser invisible

Recordé anoche platicando con un Dr. Amigo de Rodrigo Dávila (autor del grillete del elefante), sobre el concepto de invisibilidad que leí en el periódico Colatino, artículo que escribió hace unos años Julio Enrique Posada y en el cual se tipifica el eterno auto-malinchismo que nos infringimos los Salvadoreños, es decir, “El Hombre Invisible”, identifica a todo aquel salvadoreño que ha intentado escapar de lo común, aportando algo diferente a la humanidad, utilizando para ello vehículos tecnológicos o intelectuales. Ante esta situación, existen por alguna razón, “Directivas de Seguridad”, que actuando de manera inmediata, frustran el intento volviendo invisible al involucrado.

Estas Directivas tendrían más o menos la siguiente redacción: “Cualquier salvadoreño que intente lograr notoriedad a través de medios científico-intelectuales, es peligroso, y por tanto debe ser INVISIBILIZADO”.

Desde hace algún tiempo, que manejo la tesis de la invisibilidad, sostenida bajo el argumento de que alguien nos tiene miedo, pues no quieren tener otro Japón u otra Korea en su patio trasero, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, ejemplos como los que narraré a continuación, me hacen pensar que no estoy tan perdido.

El ejemplar del día 25 de mayo de 2003 de La Prensa Gráfica, ofrece un artículo muy interesante sobre el matemático, ingeniero y militar del siglo diecinueve, Alberto Sánchez; salvadoreño quien desarrolló una curva que llamó “La Cornoide”, por la figura que semeja dicha curva. Rápidamente revisé mi libro de la Serie Schaum “Manual de Fórmulas y Tablas Matemáticas”, y encontré: La Involuta, la Cicloide, la Cardiode, etc.; pero no encontré la Cornoide por ningún lado. No me extraña que hagamos lo que hagamos, nunca seamos tomados en cuenta.

Somos libres solamente en apariencia, económicamente estamos sujetos a las directivas de la banca internacional. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que también estamos sujetos intelectualmente. Cualquier salvadoreño puede ser capaz de hacer cosas muy buenas, pero hasta ahí, no debe pasar de ese punto a riesgo de volverse invisible.

Si lo anterior no l@s convence, veamos el ejemplo del Señor Schindler, personaje que durante la segunda guerra mundial salvó a alrededor de 1,300 judíos a escapar de los Nazis, y por ello, hasta se produjo el film “La Lista de Schindler”; sin embargo, nadie menciona al Coronel Castellanos, celebérrimo personaje a quién nosotros ya dedicamos una entrada en este blog y que pueden leer en la entrada El Schindler salvadoreño, el Coronel Castellanos fué Cónsul de El Salvador en Suiza en la misma época, quien salvó a más de 40,000 judíos; probablemente nunca veamos un film sobre este evento, porque sería peligroso que tomáramos relevancia.

Este es un llamado al despertar de nuestra conciencia, realizando con responsabilidad el esfuerzo necesario para alcanzar el destino que como país merecemos, y no el que otros nos han programado. Procederé sin más, a detallar unos pocos datos biográficos sobre el Dr. Sánchez, oriundo (permítaseme un exceso) de la capital del mundo y sucursal del cielo, de donde es también, éste que escribe.

La Cornoide, curva geométrica descubierta por el Dr. Alberto Sánchez. Su trabajo más relevante como matemático y quizá el mayor aporte salvadoreño al desarrollo de la matemática desde la época de la colonia. Ingeniero, Matemático, Topógrafo, Militar y Político Salvadoreño del siglo XIX, nacido en Santa Ana el 16 de julio de 1864, En 1876, contando con apenas 13 años de edad, Alberto figuró como profesor de una escuela en Chinameca, que su hermano había fundado.

En 1879 es enviado a San Salvador y luego a Santa Ana. En 1880 concluye en la Escuela Pública Superior de Santa Ana, los estudios de primaria con nota sobresaliente. En 1881 aprueba con éxito su primer año de Ciencias y Letras en un colegio privado. Profesor de la Universidad de El Salvador, aceptado en la Academia de Ciencias y Bellas Letras de San Salvador, en Julio de 1888, Vicedecano de la Facultad de Ingeniería en 1888. En marzo de 1891 fue nombrado Director del Observatorio Astronómico y Meteorológico Nacional, en ese entonces dependía de la Universidad Nacional.
Como escribiera Carlos Gregorio López Bernal, licenciado en historia de la Universidad nacional en un escrito que tituló “LA METEOROLOGÍA EN EL SALVADOR (1858-1919) - DE LA CURIOSIDAD Y LA PASIÓN CIENTÍFICA A LA INDIFERENCIA “ hace referencia al Dr. Sánchez de la siguiente manera:

Jorge Lardé y Larín señala que en la segunda mitad de 1891, el doctor Sánchez se dedicó a compilar, preparar y redactar un “Almanaque” con datos astronómicos y meteorológicos referidos a El Salvador y enriquecido con frases célebres, refranes y materiales de otra índole. El 10 de marzo de 1892, el Doctor Esteban Castro, Ministro de Instrucción Pública, decía en la “Memoria” leída ante el Cuerpo Legislativo: “también habéis leído el almanaque para el presente año de 1892, trabajo del mismo Observatorio, por el cual, el Director de este Instituto, el talentoso e ilustrado joven doctor don Alberto Sánchez, se ha hecho acreedor a una mención honrosa, que hago en obsequio de la justicia”.

Como Don Alberto no era escritor para la generalidad, se mofaron de él en un ambiente en que lo original era la pomposidad y el énfasis, aunque hubiera calco visible de otros autores. Ante los esfuerzos del luchador manifestábase la indiferencia de los que se creían de élite, más él no se anonadaba. Encarnecido y befado, se le trato de “Loco”, por los que no eran capaces de comprender sus teorías, menos de suponer que su personalidad estuviera sobre el ambiente cercado de púas.

Cuando su obra fue considerada en Francia, donde por iniciativa de Camilo Flanmarión y M. F. Tisserand, su nombre se incluyó en la lista de los componentes de la Sociedad Matemática Francesa, se dudó. No se abrían ojos para una realidad; pero al darle el nombramiento de Socio Perpetuo de Sociedad Astronómica de Francia, los egoístas respingaron por la sorpresa, Sólo había unos pocos que creían en el valor mental del doctor Sánchez, entre ellos los doctores Darío González, Barberena quien fuera su profesor en la universidad y el primero Gavidia.

Al incorporarlo en calidad de Socio de número de la Sociedad de Geografía y Astronómica de Manchester y por sus conocimientos Socio Fundador de la Sociedad Belga de Astronomía, sin mirar la obra, sin saber de qué se trataba, ni porqué se le conferían tantos títulos, no obstante que por los periódicos se pregonaba su nombre, se dijo: es un sabio, Se debía al reconocimiento de una excepcional inteligencia y para corresponder al talento nutrido de investigaciones matemáticas, sobre todo al descubrimiento de una curva que antes no había sido catalogada, descubrimiento que ha motivado detenidos estudios, en todas partes del Orbe. Esa curva no la vieron o no fue investigada por los genios de la matemática: Laplace, Galileo, Descartes y que el doctor Sánchez al descubrirla le denominó  CORNOIDE. Naturalmente no es literatura de fácil acceso, es para los especializados, es de análisis y de síntesis, con signos, caracteres y formas obscuras, de oscurana cerrada para los que no estén preparados en el ejercicio de la matemática superior.

Helmut Lessmann, autor de uno de los pocos estudios sistemáticos de la historia institucional de la meteorología en El Salvador, señala que fue bajo la dirección de Alberto Sánchez que el Observatorio comenzó a realizar un trabajo serio y productivo, merecedor del reconocimiento internacional. “Se compraron e instalaron los instrumentos meteorológicos básicos recomendados por observatorios europeos y se organizó el servicio de observación. Además, Sánchez publicaba las observaciones meteorológicas a partir de 1892, incluyendo aquellas de los años 1889-1891, hasta 1895.” Señala que se intercambiaban boletines y publicaciones con otros observatorios. Hasta mediados de 1894 la nueva institución ya había recibido en calidad de canje más de 450 publicaciones meteorológicas, astronómicas, geográficas, sismológicas y de otra índole científica. La mayoría (80%) se había recibido de 18 países americanos y 14 europeos. La información más voluminosa vino de México, con 104 ejemplares y de Italia con 61.
Indudablemente que la capacidad científica de Alberto Sánchez y el prestigio que tenía en el ámbito internacional fueron determinantes para que el observatorio tomara impulso durante su gestión. Sin embargo, la política nacional, todavía marcada por el caudillismo autoritario, se interpuso en el desarrollo del observatorio. Sánchez era opositor al general Carlos Ezeta, quien llegó al poder después de derrocar al general Francisco Menéndez en junio de 1890. Durante las fiestas capitalinas de agosto de 1892, Sánchez escribió un folleto burlesco en el que atacaba a Ezeta y después hacerlo circular entre los concurrentes lo entregó personalmente al gobernante quien inmediatamente ordenó arrestarlo. Sánchez logró escapar a Guatemala; allí encontró apoyo y en noviembre del mismo año fue incorporado a la Facultad de Ingeniería de Guatemala. Poco tiempo después fue a Honduras, donde colaboró con la revista “Juventud Hondureña” y contó con la protección del Presidente Policarpo Bonilla.

En los Anales del Observatorio de 1895 que recogía las observaciones del año anterior, Sánchez aparecía de nuevo como director e informaba que se tenían nuevos aparatos, pero señalaba que las observaciones no se habían realizado con la debida regularidad. Motivo de preocupación era la incomprensión que recibía la labor del observatorio. La comisión de hacienda del poder legislativo, buscando reducir los gastos del Estado, propuso suprimir el observatorio. La medida no prosperó, pero evidencia que el ambiente no era muy propicio. Refiriéndose a este punto, Sánchez decía: “Una institución nueva entre nosotros, como es el Observatorio Astronómico y Meteorológico, conocido solo por un pequeño número de personas, es natural que sea visto con indiferencia y que tenga opositores aún entre los hombres que se llaman ilustrados. Muchos dicen que ‘el Observatorio es una oficina de puro adorno’ tan solo porque no produce dinero, y no se fijan en que este Instituto honra al país en el exterior, no porque sus trabajos sean de gran mérito, sino porque se observa que nos ocupamos de estudios científicos de tanta importancia.” El mismo Sánchez, en un tono exaltado, agregaba: “!Qué de obstáculos tiene que experimentar el hombre que procura el bien de la Patria al encontrarse frente a frente del estacionarismo y el retroceso!. Y lo peor de todo es que hay que luchar, no con la gente ignorante en absoluto, sino con la gente que se llama ilustrada; y que forma el peor vulgo para la ciencia.”

El 21 de mayo de 1895 fue aprobado por el gobierno el "Reglamento Interior del Observatorio Nacional" escrito por el Dr. Sánchez. En 1895 descubre una curva que ya había intuido en 1886 y el fruto de sus investigaciones lo da a conocer en un opúsculo que público en la imprenta nacional.

Murió muy joven, a la edad de 32 años, del mismo mal de Becquer y de Leopardi, a causa de la tuberculosis, el 25 de octubre de 1896, pero la incomprensión, como la falta de sentido –aunque fuese mínimo- de lo que el científico valía, le persiguió hasta su sepultura. Se dijo, al suponérsele falto de razón, debido a su aislamiento, tanto por sus estudios como por su enfermedad, que se había sentido “íntima conmiseración por su desgracia”. ¿La desgracia del Saber? La de introducirse a los profundos ya afiebrados abismos de la matemática para sorprender y arrebatar del misterio lo que le dio renombre, a él y a su patria? La desgracia de no haber hecho caso del sañoso viento que soplaba afuera, porque sólo veía el signo de su hallazgo en su cuarto de estudio.

Salu2 a tod@s y felicidades a Joaquín por sus logros obtenidos, que coseches muchos más mi hermano.

Mr. Moon.
La vida es un 10% como viene y  un 90% como la tomamos.

9 comentarios:

pekozoo luna dijo...

El esfuerzo del "autor blogguero" debe servir de incentivo a los historiadores propios para dar a conocer a esos hombres y mujeres (mío el exceso localista) nacidos en "la capital del mundo" y "sucursal del cielo" como lo es la "ciudad morena" de la cual han surgido grandes personas que han trascendido en la historia nuestra. Como el caso de los "Cuarenta y cuatro" que definitivam,ente tuvieron como "cuna ideológica" nuestra ciudad bella, y, por supuesto, debe realzarse el esfuerzo en el sentido de atraer las miradas gubernativas para el logro de libros de Historia salvadoreña para dejar un legado a las nuevas generaciones que, si a nosotros nos ha sido difícil el tener el conocimiento que se comparte en el blogg, no lo debe ser para nuestros hijos, nietos, etc. Enhorabuena "señor blogguero" estos esfuerzos son beneficiosos como satisfactorios, cuente con un pequeño escaño en la historia al dejar tales para la posteridad. Saludos

Luis Luna dijo...

Gracias por la palmada al hombro, es todo lo que se requiere para seguir con ánimo. Salu2

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias

josue635@yahoo.com dijo...

Muy interesante su investigacion y, tristemente como usted lo afirma, en este pais mas que en cualquier otro, es imposible ser profeta en su tierra.

Julio Enrique Posada.

Luis Luna dijo...

Julio : Hay que hacer el cambio aunque en la lucha estemos solos, aunque pensemos diferente, aunque nademos contra corriente, ser es lo que cuenta y no olvidar los que fueron es menester, tarde o temprano vendrá el reconocimiento como lo fué para el Dr. Sánchez, salu2

Anónimo dijo...

Bueno no es que sea dificil ser profeta en propia tierra o que sea considerado invisible la razon de que no aparezca en libros por doquier no es mas que lo poco que se conoce(la famosa "cornoide") de su aplicación a situaciones en el mundo real... Triste pero cierto algo que no pasa de ser un enunciado.

Anónimo dijo...

Primeramente, excelente blog, aunque sean muy pocos los que provengan de El Salvador y America Central asi como los que los leen, en fin. Seguire tu blog porque me ha parecido muy interesante y porque quiero ver si has hablado del cientifico salvadoreño en Alemania y en la India, asi como el que perfecciono la maquina "de hacer dinero" en el siglo 19, razon por la cual los estadounidenses lo llevaron a el y a su familia a la union estadounidense.

Saludos.

Luis Luna dijo...

Bien, investigaré sobre ellos, me queda de tarea, gracias por el comentario, un abrazo

Oscar Armando Hernández Morales dijo...

Es un verdadero orgullo salvadoreño y como santaneco me siento mas que motivado por continuar mis estudios en matemática. Como desearia que este tipo de información se le diera mas importancia y se divulgara en todos los medios.